El cerebro Adolescente
Maduración cerebral
Todos conocemos el comportamiento propio de un adolescente, pero detrás de este escenario se encuentra la maduración cerebral. El cerebro se desarrolla de manera gradual durante la infancia, y al final de esta alcanza su tamaño máximo. Se llega a la adolescencia con el cerebro prácticamente desarrollado, pero falta la última fase, la maduración.
Durante la maduración, parte de la materia gris se trasforma en materia blanca. Por tanto, el cerebro sufre cambios estructurales, apareciendo nuevas conexiones, desapareciendo otras y reorganizando conexiones que existían previamente. Se produce un “poda” neuronal, desechando todas aquellas conexiones que ya no son útiles y que por el desuso se han debilitado.
Características propias del cerebro adolescente
La adolescencia es una etapa marcada por el neurodesarrollo y por las experiencias personales. Se siguen perfeccionando las capacidades cognitivas hasta los 20 años, aproximadamente, y los circuitos cerebrales encargados de la toma de decisiones se vuelven más complejos, mejorando las habilidades en este área. También se pule la capacidad de razonamiento y se mejoran las habilidades lingüísticas.
La corteza prefrontal es la sede de la autoconciencia y es la que más tarda en madurar, razón por la cual durante la adolescencia comienzan el desarrollo de la propia identidad. Además, el sistema límbico implica a las emociones con más fuerza, lo que empuja al adolescente a la búsqueda de nuevas experiencias.
También maduran el hipocampo y la amígdala, consolidando la memoria individual y la afectividad. Se pasa de la dependencia familiar a la independencia social, buscando desarrollar una identidad separada del núcleo familiar. Además, las experiencias vitales que surgen son de gran importancia: se crean nuevos circuitos neuronales a raíz de los acontecimientos.

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